Los de siempre: Voces que no duermen

     En cierto sentido, todos los lectores llevamos dentro íntimas bibliotecas clandestinas de palabras que nos han dejado huella.
Irene Vallejo.[2]

Por Yessika María Rengifo Castillo.

No es un secreto que la inteligencia artificial es una herramienta indispensable del siglo XXI, misma que ha consolidado los procesos educativos a niveles nacionales e internacionales, logrando sujetos críticos y propositivos en los diferentes campos socioculturales.

Ya se hizo notar que los procesos tecnológicos son ejes fundamentales en grandes y chicos, pero acudiendo a un ciclo cibernético de transformación De Gregori nos lo define como (2002, p. 51):

Es un modelo que sirve de mejora de los procesos cognitivos, emocionales y operativos, enmarcados en un contexto, buscando regular y direccionar la marcha evolutiva /transformativa en que se mueve el mundo.

Con todo y lo anterior, el ciclo cibernético de transformación es el compañero del nuevo sentir y pensar, dentro y fuera de la escuela. En otras palabras, es la estrategia de concebir el mundo en la actualidad.

En el curso de esta búsqueda es importante señalar que la cibernética social es un nuevo modelo, entrelazando la teoría del cerebro de triuno de Paul Mclean y Alexander Luria (1984), y de la organización humana De Gregori (2002), siendo eficientes en los contextos escolares.

No es una casualidad el hecho de que en las meditaciones cibernéticas, favoreciéndose en la teoría de los sistemas, se encontrara el camino para sus tres ejes de acción como informática, biología, y cibernética social (Velandia, 2005).

Lo anterior permite establecer que el cerebro humano está dividido en tres partes que son de investigación y comprensión de la realidad, correspondiente al lado izquierdo u cerebro lógico; el mundo de las emociones y la creatividad, el lado derecho, y, finalmente, el lado centrado que es la transformación del pensar y el actuar, ofreciendo alternativas desde la cibernética social.

Avanzando en el tiempo, encontramos que leer es adentrarse a mundos posibles. Un mecanismo que facilita las estrategias reales y sublimes de los individuos. En palabras de Vygotsky, (1977, p. 51): “La lectura es un proceso cognitivo socialmente mediado”, lo que quiere decir que la lectura es un campo social que determina el sentipensar de los sujetos.

Recordemos que las experiencias significativas que afronta el lector son el texto y el contexto, causando seres participativos, propositivos, y críticos de los diferentes sucesos que ocurren en la lectura. (Lerner, 1997; Solé,1999).

Esto quiere decir que la lectura es el resultado de aprendizajes significativos que ayudan a establecer el comportamiento de los hombres sin desconocer el uso actual de la cibernética social.

Bien pareciera por todo lo anterior que el mundo de la lectura se reduce al mundo de las TIC, sin embargo, la caja de pandora que abrigan las bibliotecas sigue siendo la de las voces que no duermen, ilustrando los rincones de la tierra, voces que se han convertido en los clásicos de la historia, iluminando día a día, los senderos de hombres y de mujeres con sed de verdad, entre ellos se encuentran los siguientes pensadores.

Dice Jorge Luis Borges:

Yo soy un lector hedónico; la lectura histórica puede ser necesaria para un comentario crítico, pero lo que uno debe pedir a los libros es el placer y eso es lo más importante que la literatura puede darnos. Mucho más importante que datos biográficos, que las fechas, que las bibliografías que, en ocasiones, entorpecen el acceso a los libros. Durante veinte años he sido profesor de literatura inglesa y americana en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y siempre le decía a mis alumnos: si un libro no les interesa, déjenlo. Ese libro no ha sido escrito para ustedes o todavía no les ha llegado el tiempo de ese libro. No lean por obligación; lean —­si quieren— directamente los libros; entenderán poco, quizá, pero siempre gozaran y estarán oyendo la voz de alguien…Montaigne dice que un libro tiene que ser una forma de la felicidad.

Además, dice Stendhal[3]:

Leer un buen libro representa uno de los más grandes placeres. A la vuelta de diez años, se encuentra que ha enriquecido el espíritu, y nadie negará que, en general, cuanto mayor es la cultura tanto menor es la existencia de pasiones incompatibles con la felicidad de los demás.

Eduardo Galeano[4] establece:

Yo escribo para quienes no pueden leerme. Los de abajo, los que esperan desde hace siglos en la cola de la historia, no saben leer o no tienen con qué.

Y Haruki Murakami[5] define:

Me acostumbré a ir a la biblioteca y a leer cuanto caía en mis manos. Cada vez que empezaba un libro, no podía dejarlo. Era como una droga. Leía durante las comidas, en el tren, en la cama hasta el amanecer, leía a escondidas durante las clases.

Sin olvidar que Doris Lessing[6]afirma:

Solamente hay una manera de leer, que es huronear en bibliotecas y librerías, tomar libros que llamen la atención, leyendo solamente ésos, echándolos a un lado cuando aburren, saltándose las partes pesadas y nunca, absolutamente nunca, leer algo por sentido del deber o porque forme parte de una moda o de un movimiento. Recuerde que el libro que le aburre cuando tiene veinte o treinta años, le abrirá perspectivas cuando llegue a los cuarenta o a los cincuenta años, o viceversa. No lea un libro que no sea para usted en el momento oportuno.

Lo cierto es que Rosa Montero[7] dice:

Todos estos libros, lo noto, me están cambiando por dentro. Yo no podía imaginarme que esto de leer era como vivir.

Lo que lleva a decir a Ernesto Sábato:[8]

Leer les dará una mirada más abierta sobre los hombres y sobre el mundo, y los ayudará a rechazar la realidad como un hecho irrevocable. Esa negación, esa sagrada rebeldía, es la grieta que abrimos sobre la opacidad del mundo. A través de ella puede filtrarse una novedad que aliente nuestro compromiso.

Desde esa escenografía, finalmente, la lectura es un proceso de interacción social que fomenta y fortalece los sucesos de los seres humanos con herramientas como la cibernética social, sin desconocer el llamado de los de siempre, reflejando las estaciones del tiempo.


Referencias

De Gregori, W. Construcción familiar–escolar–étnica. Bogotá, Kimpres, 2002.
Lerner, D. Lectura y escritura: perspectiva curricular, aportes de investigación y quehacer en el aula. Bogotá: Universidad Externado de Colombia, 1997.
Luria, A. Consciencia y lenguaje. Madrid: Visor, 1984.
Solé, I. Estrategias de lectura. Barcelona: GRAÓ, 1999.
Velandia, C. Modelo pedagógico con fundamento en cibernética social. 2005. Recuperado de: http://univirtual.nert//modulos/metodologia/semana2/modelo.
Vygotsky. Pensamiento y lenguaje. Teoría del desarrollo cultural de las funciones psiquiátricas. Buenos Aires: La Pléyade, 1977.


[1] Imagen tomada de: https://hojassueltas.es/?p=10513
[2] Es una filóloga y escritora española. ​Ha recibido el Premio Nacional de Ensayo 2020 por su libro El infinito en un junco, ​ el Premio Aragón 2021​y el Premio de las Letras Aragonesas 2023.
[3] Los fragmentos de Jorge Luis Borges y de Stendhal fueron tomados de Aguas Vanín, M.  y Silva Vallejo, F. Talento 7. Castellano y Literatura. Bogotá: Editorial Voluntad S.A, 1992, páginas 14 y 16 respectivamente.
[4] Fue un periodista y escritor uruguayo, considerado uno de los escritores más influyentes de la izquierda latinoamericana. ​ Sus libros más conocidos, Las venas abiertas de América Latina y Memoria del fuego, han sido traducidos a veinte idiomas.
[5]Es un escritor y traductor japonés, autor de novelas, relatos y ensayos. Sus libros han generado críticas positivas y obtenido numerosos premios, incluidos el Franz Kafka, el Mundial de Fantasía, el Jerusalén, el Hans Christian Andersen de Literatura y el Princesa de Asturias de las Letras.
[6] Fue una escritora británica, ganadora del Premio Nobel de Literatura en 2007.
[7] Es una escritora y periodista española. Ha publicado exitosas novelas y es una de las principales columnistas del diario español El País.
[8] Fue un escritor, pintor y físico argentino. Su obra narrativa consiste en tres novelas: El túnel, Sobre héroes y tumbas y Abaddón el exterminador.

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