Un Mundial con un balón desinflado
Por María del Carmen Rivero Quinto
Ianvs, columna dedicada a comentar los múltiples aspectos y productos escritos resultado de las relaciones entre historia y ficción, inevitablemente destina esta entrega a comentar algunos aspectos culturales, sociales, políticos y mediáticos relacionados con la justa futbolera. Me gusta mucho el futbol, sigo la liga mexicana que no es la mejor del mundo, pero con todo el Cruz Azul es invicto (albricias), las ligas de otros países como la inglesa o la italiana, y otros torneos importantes: la UEFA Champions League o la Eurocopa, a la que en su momento destiné una entrega; sin embargo, más allá de este gusto nada culposo, me encuentro con una actitud de desencanto y apatía previa al inicio de la emisión número 23 de la Copa Mundial de futbol. Por tanto, comparto algunas viñetas en las que reflexiono sobre diversos aspectos causantes de este ánimo desairado.

Cuando el balón empezó a rodar
Los orígenes de este deporte se remontan muy atrás en el tiempo. Se sabe que sus inventores fueron los ingleses, y al parecer los juegos con un balón a ras de suelo (futbol, criquet, rugby) se inventaron en la Edad Media, y fue hasta mediados del siglo XIX cuando se formalizó como deporte, es decir que se establecieron reglas claras del juego, las cuales han ido cambiando con el tiempo, aunque se considera que el famoso calcio italiano lo perfeccionó y que la cuestión se volvió académica cuando en Cambridge se reunieron representantes de varios equipos para establecer el reglamento del futbol moderno.

Letras futboleras
Incontables son los libros basados en el futbol. Entre novelas, cuentos, ensayos y crónicas, el balón es una pasión de muchos escritores en especial del continente americano. En Cerrado por futbol, Eduardo Galeano compila varios ensayos sobre este deporte. En ellos comparte su manera de vivir cada mundial en una temporada de clausura autoimpuesta para disfrutar de la justa completa e incluso anécdotas polémicas semejantes a aquella en la que calificó de traidor a El Che Guevara por haber adoptado como deporte oficial para la isla cubana el muy gringo beisbol. En Balón dividido, Juan Villoro compila varias crónicas en torno a esta expresión futbolera y a los que vincula entre sí con la literatura, la historia y la psicología; mientras que en el célebre Dios es redondo el autor parte de la premisa de que el futbol es una actividad que se juega dos veces: del lado del equipo y del lado del espectador. El año en que se coronaron los Diablos, de Eduardo Osorio, es una novela de iniciación que narra a la par la subida del equipo toluqueño a la Primera División del futbol mexicano y el fin de la infancia de los niños que fueron el autor y sus amigos.

La FIFA, enemigo público del futbol
Fundada en 1904 y con sede actual en Suiza, la Federación Internacional de Futbol Asociación, con la intención de dirigir a las federaciones mundiales, es hoy una de las organizaciones más lucrativas en el ramo de los deportes. Cuenta de ello dan los polémicos tratos y maltratos del titular quien puso en la bandeja del contentillo este evento para premiar al segundón de la justa política, Donaldo Trompetas, con un infame premio de la paz, y prestar oídos a su berrinche de que sacaran a Irán del torneo y metieran a Italia que por falta de méritos no está de nuevo en el juego, y eso que tenían de técnico a Gennaro Gattuso, extraordinario jugador del Milán y seleccionado de su país en incontables veces.

La logística del mundial desinflado (al menos en México)
El costo de los boletos (un lugar en el palomar del estadio cuesta 15 mil pesos o más), los problemas de infraestructura, la incertidumbre y peligrosidad del partido inaugural, ya que no por buena gente la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, decidió rifar el boleto que la FIFA le regaló, más bien, le aconsejaron que lo hiciera para evitar el abucheo del público y de los manifestantes que han confirmado su asistencia al haber pasado la etapa eliminatoria en las prioridades del Ejecutivo: trabajadores de aviación, transportistas, campesinos, colectivos de madres buscadoras, magisterio y la lista sigue creciendo, y no se sabe quién recibirá al presidente de Sudáfrica que llegará al estadio.

Antes de que se desinfle el balón, la cascarita histórico-literaria
Si me concentro en los partidos, e intento vincular estas viñetas con el tema que interesa a esta columna, en la fase de grupos, hay algunos encuentros que se antojan por la calidad de las selecciones y otros más por la historia que entre ellos ha sucedido, por ejemplo, el partido entre Francia y Senegal. En el siglo XVI, las predatorias potencias europeas portuguesa, holandesa e inglesa intentaron adjudicar a sus respectivos reinados este valioso territorio cuando en 1677 Francia estableció su colonia; y el país africano ganó su independencia hasta 1960. Como sucediera en la pasada Eurocopa, cuando Francia enfrentó a Marruecos, espero que Monsieur Macron también proponga que la capital parisina celebre al ganador de este encuentro.
Otro partido atractivo será el México-Chequia. En este caso, el vínculo es de doble hebra. Entre 1972 y 1977, esto es, en el auge de la Guerra Fría, la escritora mexicana Marcela del Río fungió como agregada cultural en la embajada mexicana de lo que entonces fuera Checoslovaquia. Es a partir de esa experiencia que configura la trama de la extraordinaria novela La cripta del espejo (1988) en la que narra el desmoronamiento de la familia de un diplomático, el de un sistema político y el de un México que no podía (¿algún día podrá?) sanar la herida del 68 mexicano.

Un Mundial desairado
Los negocios, en esta era post-todo-lo-que…, no permiten, lo sé, la cancelación del Mundial o posponerlo hasta que las convulsiones planetarias aminoren. Sin embargo, las sanciones a los Estados Unidos, país anfitrión, nunca se hicieron efectivas, mientras que Rusia es un país que sigue vetado de las justas deportivas (su delegación no participó en los juegos olímpicos de invierno de Milán). Aun así, el balón rodará durante un mes entre tres países diversos y distantes entre sí, a pesar de su proximidad geográfica. De ellos, me parece que el menos afectado por las tensiones políticas es Canadá, pero también el menos atractivo, el menos asociado con la tradición futbolera en el mundo. Trataré de disfrutar de los partidos que se transmitan en canales abiertos (porque hasta en eso el fut se ha vuelto negocio) a pesar de mi desgano y pesimismo y con el deseo de que la justa se desarrolle en calma chicha por el bien de todos.

