El síndrome del corazón roto o de Takotsubo: Marjane Satrapi sin olvido

La muerte no se reparte como si fuera un bien. Nadie anda en busca de tristezas.

Juan Rulfo[1]

Por Yessika María Rengifo Castillo.

La tristeza sigue siendo un estado emocional que determina las funciones del cuerpo humano. Esta determinación habla acerca de los sentimientos y de los pensamientos como ejes esenciales de la humanidad en los ires y venires de la historia. En palabras de Luis Landero:[2]

Allí estaba la tristeza, la insondable, la cataclísmica, la que entra en tu vida devastándolo todo, hasta las mismas ganas de vivir.

Lo anterior indica que la tristeza es un universo que arrasa con la vida misma.

Tanta es la tristeza que los individuos experimentan en las fotografías del camino que voces como la de Alejandro Dolina[3] establecen:

Cuánto más inteligente, profunda y sensible es una persona, más probabilidades tiene de cruzarse con la tristeza.

De ahí que la tristeza es un estado de sensibilidad que afortunada o infortunadamente acompañan el trayecto de la vida en la medida que los individuos avanzan.

Al respecto conviene decir que en esta escenografía surge un concepto como el duelo que es un conjunto de reacciones para poder continuar sanamente a partir de las pérdidas.  En palabras de Cabodevilla, establece:

El duelo, del latín dolus (dolor) es la respuesta emotiva a la pérdida de alguien o de algo (2007, p. 165).

Es decir que el duelo es un dolor emocional frente a la pérdida de un sujeto u objeto significativos en la vida de alguien.

Tantas son las definiciones que se han dado sobre el duelo que voces como las de Barreto y Soler dicen:

El duelo es un proceso “normal”, con una limitación en el tiempo y con una evolución previsiblemente favorable. No se trata pues de una patología, sino que, por el contrario, su elaboración puede significar un mayor grado de madurez personal.  Del mismo modo, las pérdidas implican gran sufrimiento para la mayoría de las personas, pero sólo una minoría presentará trastornos psíquicos o complicaciones en el proceso de resolución (2008, p. 15).

Esto nos dice que el duelo es un proceso frente al sentir y el pensar de los seres humanos en una perdida.

De estas circunstancias nace el hecho de que se aborden conceptos como el síndrome del corazón roto o de Takotsubo, siendo el que los sentimientos negativos por los que atraviesan los pacientes llegan a ocasionar daños coronarios ante el exceso de estrés emocional, lo cual deriva en mortalidad si no es tratado a tiempo.

En el caso de Villalobos, afirma:

El doctor en psicología de la Escuela Superior de Medicina (ESM), Jaime García Rodríguez, explicó que esta patología se empezó a estudiar en Japón en la década de los noventa y también se le llama miocardiopatía por estrés o miocardiopatía de Takotsubo, nombre que le dan a las trampas para atrapar pulpos, las cuales tienen forma de cono, similar al abombamiento a nivel del ventrículo izquierdo del corazón que genera una intensa situación psicológica.
“El síndrome del corazón roto se puede presentar al transformar inconscientemente los problemas psicológicos en síntomas que afectan al cuerpo, puede producir enfermedades psicosomáticas a causa de problemas emocionales derivados de la depresión, la ansiedad o incluso el estrés laboral; por lo tanto, el síndrome del corazón roto es una consecuencia de la relación entre la mente y el cuerpo”, expuso (2022, p. 19).

El ejemplo más significativo de todo esto que se viene abordando es la muerte de la escritora Marjane Satrapi,[4] quien hizo de su exilio una historia universal a través de las gráficas en Persépolis, una obra que debe acompañar la biblioteca de casa. 

Sin embargo, el sentimiento que no pudo superar fue la pérdida del amor de su vida, su esposo, Mattias Ripa,[5] quien falleció el 8 de abril del 2025. Un síndrome de corazón roto que deterioró tanto su salud que el pasado 4 de junio del 2026 nos dejó la tarea de buscarla en librerías o en el cine.

Finalmente, recordar lo que nos plantea Villalobos:

Si la leyenda de Isolda y Tristán hubiera sido real, la heroína enamorada habría muerto de amor debido a un ataque al corazón al enterarse del fallecimiento de su amado. Estudios científicos indican que si el corazón de una persona se somete a un estrés emocional intenso es posible experimentar el “síndrome del corazón roto”, que puede conducir a la muerte (2022, p. 18).


Referencias bibliográficas

Barreto Martín, P. y Soler Saiz, M. (2008). Muerte y duelo. Editorial Síntesis.
Cabodevilla, I. (2007). Las pérdidas y sus duelos. Anales del Sistema Sanitario de Navarra, 30 (Supl. 3), 163-176.
Villalobos, Claudia. (2022). Síndrome del corazón roto. ¿Es posible morir de amor? Gaceta POLITÉCNICA. Número 1634. Vol.18

Cibergrafías

Imagen tomada de:  https://www.libreriacasatomada.com/libro/persepolis_25216


[1] Fue un escritor, guionista y fotógrafo mexicano, perteneciente a la Generación del 52. Es considerado uno de los escritores hispanoamericanos más importantes del siglo XX. ​​​
[2] Es un novelista y articulista español.
[3] Es un escritor, músico, conductor de radio, de televisión, filósofo y actor argentino.
[4] Fue una destacada historietista, pintora y directora de cine franco-iraní. Consagrada a nivel mundial por su aclamada novela gráfica autobiográfica Persépolis, se convirtió en una de las autoras iraníes más leídas y respetadas, y logró un impacto profundo al acercar la realidad sociopolítica de Oriente Medio a Occidente.
[5] Fue un actor, productor, guionista y traductor de origen sueco; en el ámbito personal, fue el gran amor y esposo de la célebre dibujante y cineasta franco-iraní Marjane Satrapi, autora de Persépolis, con quien compartió más de 31 años de vida.

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